Pactar con el diablo 2.0 ¿quién es el diablo?

Fecha de Publicación: 
19/12/2010
Nuestro Resumen: 

Un artículo publicado en MALAGAHOY.ES cuyo título "Pactar con el diablo 2.0", define a los detenidos P2P como diablos y deja a los Fiscales como ágeles. Su critica se centra en los tratos que acontecen con mucha frecuencia en nuestros juzgados, especialmente en los casos de detenidos en delitos de pornografía infantil.

Una historia contada al revés,  que omite por completo la jurisprudencia establecida por el Tribunal Supremo en estos asuntos. 

A continuación comentamos algunos párrafos de esa noticia:

 

Acogiéndose a una interpretación demasiado buenista del Código Penal, la Fiscalía de Málaga está llegando a acuerdos con pedófilos para que eviten la cárcel si realizan un cuestionable curso

La realidad jurídica es que los Fiscales, a sabiendas de su error, piden una pena desproporcionada (seis años) por un delito tecnológico sin consecuencias directas sobre la infancia.  El objetivo de esta desproporcionada condena es atemorizar al internauta para que acepte un trato. Como ven, nuestra versión difiere mucho de la que narra este periódico, pero coincidimos en que se ha generalizado el "trato" como fin irregular de un proceso penal.

 

SI hay un tipo de delitos con los que la Fiscalía debería ser especialmente dura, y por dura sólo quiero decir que persiga el cumplimiento de lo previsto por el Código Penal, es el de los de pornografía infantil. En estos casos, sobre todo en los de distribución de pornografía infantil a través de internet, porque por lo general representa tanto al Estado como a la acusación particular. Las víctimas pueden ser niños de cualquier lugar del mundo, perdidos dentro del universo inabarcable de la red, así que no tienen nadie que los defienda. Y los consumidores de esos vídeos son la parte fundamental de la cadena que los explota y abusa de ellos, un negocio despreciable que se acerca como pocas cosas a la idea del mal absoluto. El diablo 2.0.

El periodista, obviamente en base a la lógica protección del a infancia por encima de todo,  levanta argumentos fundamentalistas y carentes de toda lógica.  Para empezar, alguno de los supuestos "niños" que están llevando al patíbulo a muchos internautas españoles,  podrían ser actrices porno mayores de edad.  Es alarmante  cómo la simple estimación visual se ha convertido jurídicamente en catador de edades que son incontrastables.

 

El goteo de calificaciones y sentencias es diario en las redacciones de los medios de comunicación. A menudo publicamos lo que pide la Fiscalía para los acusados y, meses después, en lo que queda la condena. Casi nunca entramos en valoraciones ni opiniones, e intentamos evitar la tentación de convertirnos en actores del sistema judicial, por mucho que ésta nos asalte ante ciertas desproporciones que serán ajustadas a Derecho, pero no entran en cabeza profana a los misterios del mundo de las togas. En los últimos meses se está repitiendo una pauta que no por anunciada por el propio fiscal deja de ser preocupante: el pacto con los acusados de este tipo de delitos de distribución de pornografía infantil. Los detenidos aceptan su culpabilidad y una pena no superior a los dos años de cárcel, aunque no llegan a pisar la prisión si se comprometen a no delinquir durante cinco años (¿lo juran por Snoopy?) y a asistir a un curso de reeducación sexual.

 

Cierto, y desde este portal lo venimos denunciado.